Para ofrecer a la población la oportunidad de acceder a la lectura y a la información de manera gratuita, es fundamental que la comunidad cuente con bibliotecas públicas.
La instalación de una biblioteca pública implica llevar a cabo un procedimiento sencillo que requiere de la participación del gobierno federal, conjuntamente con los gobiernos de los estados, los municipios y el Distrito Federal. Cada una de estas instancias desempeña funciones precisas que garantizan las condiciones indispensables para otorgar servicios bibliotecarios de calidad, orientados a convertirlas en verdaderos centros de lectura integrados a la comunidad.
Las bibliotecas públicas han sido creadas para ofrecer en forma gratuita a toda persona que lo solicite, la consulta o préstamo de su acervo, constituido por obras catalogadas y clasificadas que contienen conocimientos de todas las ramas del saber. Este centro contribuye al desarrollo integral de la comunidad y constituye una alternativa para la solución de las necesidades de información; además, incrementa las oportunidades de aprendizaje y lectura a las que tiene derecho la población.
Las aportaciones de cada uno de los gobiernos se hallan especificadas en la Ley General de Bibliotecas, aprobada por el Poder Legislativo el 21 de enero de 1988.
*El Gobierno Federal: a través de la Dirección General de Bibliotecas (DGB) del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, envía todo el acervo de libros con el proceso bibliotecario necesario para su fácil localización y control. Además, establece las normas técnicas y entrena al personal para el funcionamiento adecuado de la biblioteca pública.
*El Gobierno Estatal: Mediante la Dirección Estatal de Bibliotecas Públicas, coordina las bibliotecas, efectuando, ante las instancias correspondientes, las gestiones para obtener los recursos necesarios en su operación, actúa como enlace entre las bibliotecas y la DGB en lo relacionado con el acervo, el entrenamiento y la normatividad, y verifica constantemente el buen funcionamiento de las mismas.
*Gobierno Municipal: Proporciona el local, el mobiliario y el equipo necesarios para la prestación de los servicios bibliotecarios, asigna y remunera al personal y asegura de modo integral el buen estado de las instalaciones. Asimismo, otorga el material de oficina y de limpieza que se requiera. Los particulares pueden intervenir apoyando al municipio en la obtención de alguno de los aspectos mencionados.
SOLICITUD:
Será necesario que el Presidente municipal o su representante visite al Director Estatal de Bibliotecas Públicas, quien proporcionará toda la información requerida e indicará los apoyos que el Gobierno del Estado puede ofrecer para la instalación de la biblioteca pública.
ACUERDO DE COORDINACIÓN:
Se establecerá entonces un acuerdo de coordinación entre el gobierno municipal y el estatal para el mantenimiento de la biblioteca.
OBTENCIÓN DE ELEMENTOS:
Los elementos requeridos para el funcionamiento adecuado de la biblioteca pública y que habrá de obtener antes de que el coordinador solicite el acervo a la DGB (Dirección General de Bibliotecas), son:
INSPECCIÓN:
En cuanto se tengan todos los elementos, el coordinador informará a la DGB (Dirección General de Bibliotecas), que enviará al personal especializado a efectuar la inspección correspondiente.
De acuerdo con las características del local y de la comunidad, se determinará el tamaño de la biblioteca y si es el caso, el mobiliario, el equipo y el personal adicionales que se requerirán.
INSTALACIÓN:
Si los resultados de la inspección son positivos, la DGB hará llegar el acervo a la biblioteca en el momento que le corresponda, de acuerdo con su programa de instalaciones. Los libros contarán ya con el proceso técnico necesario para ser puestos en servicio en forma inmediata.
Además, se entregará mobiliario que consiste en estantes, soporta libros, mesa y muebles para catálogos, que facilitan su localización y control, y la papelería impresa necesaria para otorgar el servicio.
En la instalación del acervo participarán, además del personal de la DGB, uno o más empleados de la Coordinación Estatal y la o las personas contratadas por el municipio para atender la biblioteca.
ENTRENAMIENTO:
Poco tiempo después, el o los bibliotecarios serán convocados por el Coordinador Estatal para asistir a los talleres de entrenamiento impartidos por la DGB.
En ellos, los bibliotecarios aprenderán y practicarán los conocimientos necesarios para desempeñar sus labores de manera eficiente. Recibirán asimismo, los manuales e instructivos que contienen la normatividad de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, que servirán de apoyo en su trabajo cotidiano.
Sonora es el estado del norte de México con mayor diversidad étnica.
En esta región del noroeste del país habitan ocho etnias de manera permanente: siete originarias y una con asentamiento de poco más de un siglo, además de casi una decena de pueblos oriundos de otras regiones de México con aproximadamente tres décadas de residencia.
Conforman este vasto horizonte cultural los pueblos kuapak (cucapá), tohono o’odham, comcáac (seri), o’ob (pima), makurawe (guarijío), yoeme (yaqui), yoreme (mayo) y ki wika pa wa (kikapú). Residen también en Sonora triquis, mixtexos y zapotecos, entre otras etnias migrantes, que por decenas de miles participan activamente en la economía sonorense.
Los registros censales oficiales dan cuenta de la diversidad lingüística existente en las localidades urbanas y rurales del estado. Pero, sobre todo, la vida cotidiana nos expresa un paisaje humano y geográfico diverso en todas las expresiones de la cultura.
La permanencia de los pueblos y su reconstitución cotidiana son el resultado de su deseo de persistir a través del tiempo y de su clara actitud para erigirse entre las demás sociedades, reclamando una presencia y construyendo una identidad.
El libro fue coordinado por Tonatiuh Castro Silva, y en ocho secciones diversos investigadores abordan los orígenes, antecedentes históricos, medio ambiente, demografía y lengua, indumentaria, infraestructura y vivienda, alimentación, economía, artesanía, organización política y social, religiosidad y relaciones interétnicas, de Makurawe (Guarijío) y Yoeme (Yaqui), por Macximiliano Muñoz Orozco; Comcáac (Seri), escrito por Alejandrina Espinoza Reyna; O’ob (Pima), con la investigación de Zarina Estrada Fernández, Ana María Ramírez Barceló y María Guadalupe Soltero Contreras; Yoreme (Mayo), por Antolín Vázquez Valenzuela y Cruz Elizabeth Encinas Yocupicio y Kuapak (Cucapá) y Ki wika pa wa (Kikapú), desarrollados por Tonatiuh Castro Silva, y Tohono o’odham, escrito por Macximiliano Muñoz Orozco y Tonatiuh Castro Silva.