La biblioteca pública es una institución que ofrece información y conocimiento formativo-recreativo, para público de todas las edades sin distinción de clases y religión, con acceso a diversidad de libros para su consulta y lectura. En Sonora, la Red Estatal de Bibliotecas Públicas está conformada por 140 centros que atienden a 900 mil usuarios.
En estas bibliotecas puedes encontrar libros muy variados de las áreas de literatura, ciencia, historia, ciencias puras y aplicadas, así como diccionarios y enciclopedias especializadas y generales.
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Incrementar el gusto por la lectura informativa y recreativa en la sociedad, organizando programas a través de las bibliotecas para estimular el gusto por la lectura mediante estrategias que incluyan concursos de dibujo, investigación y cuento, así como talleres y cursos de verano para niños y adolescentes. Colaborar como soporte en los diversos procesos educativos, convirtiéndose en recintos de información y conocimiento escrito, así como de manera audiovisual.
Las bibliotecas ofrecen: Consulta interna del libro, préstamo a domicilio por una semana, actividades de fomento a la lectura, programa de visitas guiadas, módulo de servicios digitales con acceso a Internet para la elaboración de tareas, trabajos y medio de comunicación a distancia, cursos de pintura y literatura; todos sin costo alguno.
Sonora es el estado del norte de México con mayor diversidad étnica.
En esta región del noroeste del país habitan ocho etnias de manera permanente: siete originarias y una con asentamiento de poco más de un siglo, además de casi una decena de pueblos oriundos de otras regiones de México con aproximadamente tres décadas de residencia.
Conforman este vasto horizonte cultural los pueblos kuapak (cucapá), tohono o’odham, comcáac (seri), o’ob (pima), makurawe (guarijío), yoeme (yaqui), yoreme (mayo) y ki wika pa wa (kikapú). Residen también en Sonora triquis, mixtexos y zapotecos, entre otras etnias migrantes, que por decenas de miles participan activamente en la economía sonorense.
Los registros censales oficiales dan cuenta de la diversidad lingüística existente en las localidades urbanas y rurales del estado. Pero, sobre todo, la vida cotidiana nos expresa un paisaje humano y geográfico diverso en todas las expresiones de la cultura.
La permanencia de los pueblos y su reconstitución cotidiana son el resultado de su deseo de persistir a través del tiempo y de su clara actitud para erigirse entre las demás sociedades, reclamando una presencia y construyendo una identidad.
El libro fue coordinado por Tonatiuh Castro Silva, y en ocho secciones diversos investigadores abordan los orígenes, antecedentes históricos, medio ambiente, demografía y lengua, indumentaria, infraestructura y vivienda, alimentación, economía, artesanía, organización política y social, religiosidad y relaciones interétnicas, de Makurawe (Guarijío) y Yoeme (Yaqui), por Macximiliano Muñoz Orozco; Comcáac (Seri), escrito por Alejandrina Espinoza Reyna; O’ob (Pima), con la investigación de Zarina Estrada Fernández, Ana María Ramírez Barceló y María Guadalupe Soltero Contreras; Yoreme (Mayo), por Antolín Vázquez Valenzuela y Cruz Elizabeth Encinas Yocupicio y Kuapak (Cucapá) y Ki wika pa wa (Kikapú), desarrollados por Tonatiuh Castro Silva, y Tohono o’odham, escrito por Macximiliano Muñoz Orozco y Tonatiuh Castro Silva.