El libro está conformado por los capítulos: Narrativa: Hablemos de mujeres, La felicidad es para tres, Los años son los años, Una fuente a la entrada del motel y El favor; en el apartado Este es mi mundo, se incluyen: El rinoceronte, Cuento de sal y espuma, Música sin tiempo, El escritor, Todas las muchachas del mundo, El eructo, Dios se ha puesto triste y La sentencia; en Periodismo: De Cincuenta años en esto, Un breve encuentro con Mario Vargas Llosa; los reportajes: El negro Durazo, ciudadano distinguido de Sonora, Los asesinos andan sueltos y Hitler ganó la guerra (II y III); los artículos: A voz en cuello, Paloma currucucú y Una leyenda llamada Ramón Danzós Palomino; las entrevistas: El día que le contestaron con fuego al Presidente; General Noriega: “¿Crees que no me gusta lo bueno de la vida?” y Oscar Wilde y el tema de la corrupción priista, y en crónica, pasajes de los libros Recuerdo que recuerdo y Mi abuela iba al teatro. Además, contiene los capítulos: Pistas varias, Tecnología y periodismo, una galería fotográfica y la obra publicada.
Carlos Moncada Ochoa, originario de Ciudad Obregón, Sonora (1934), escritor y periodista, autor de más de 30 libros, entre investigaciones periodísticas e históricas, y de crónica, narrativa y ensayo; docente; colaborador y director de medios impresos regionales y nacionales.
Sonora es el estado del norte de México con mayor diversidad étnica.
En esta región del noroeste del país habitan ocho etnias de manera permanente: siete originarias y una con asentamiento de poco más de un siglo, además de casi una decena de pueblos oriundos de otras regiones de México con aproximadamente tres décadas de residencia.
Conforman este vasto horizonte cultural los pueblos kuapak (cucapá), tohono o’odham, comcáac (seri), o’ob (pima), makurawe (guarijío), yoeme (yaqui), yoreme (mayo) y ki wika pa wa (kikapú). Residen también en Sonora triquis, mixtexos y zapotecos, entre otras etnias migrantes, que por decenas de miles participan activamente en la economía sonorense.
Los registros censales oficiales dan cuenta de la diversidad lingüística existente en las localidades urbanas y rurales del estado. Pero, sobre todo, la vida cotidiana nos expresa un paisaje humano y geográfico diverso en todas las expresiones de la cultura.
La permanencia de los pueblos y su reconstitución cotidiana son el resultado de su deseo de persistir a través del tiempo y de su clara actitud para erigirse entre las demás sociedades, reclamando una presencia y construyendo una identidad.
El libro fue coordinado por Tonatiuh Castro Silva, y en ocho secciones diversos investigadores abordan los orígenes, antecedentes históricos, medio ambiente, demografía y lengua, indumentaria, infraestructura y vivienda, alimentación, economía, artesanía, organización política y social, religiosidad y relaciones interétnicas, de Makurawe (Guarijío) y Yoeme (Yaqui), por Macximiliano Muñoz Orozco; Comcáac (Seri), escrito por Alejandrina Espinoza Reyna; O’ob (Pima), con la investigación de Zarina Estrada Fernández, Ana María Ramírez Barceló y María Guadalupe Soltero Contreras; Yoreme (Mayo), por Antolín Vázquez Valenzuela y Cruz Elizabeth Encinas Yocupicio y Kuapak (Cucapá) y Ki wika pa wa (Kikapú), desarrollados por Tonatiuh Castro Silva, y Tohono o’odham, escrito por Macximiliano Muñoz Orozco y Tonatiuh Castro Silva.